Uruguay en clave de futuro. ¡Así fue el primer conversatorio del 2026!

Convocados por ACDE, en su vocación permanente de generar espacios de diálogo e intercambio entre la sociedad, el sector empresarial y el Estado, se llevó adelante el encuentro “Uruguay en clave de futuro”, una instancia de reflexión estratégica sobre los desafíos y oportunidades de crecimiento del país. En un contexto regional desafiante, cuatro economistas de organizaciones referentes analizaron las oportunidades de crecimiento para Uruguay y el rol que puede asumir el sector empresarial para dinamizar la economía. El intercambio, contó con la presencia de Ramiro Correa, Economista Jefe del CED, Ana Laura Fernández, asesora de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, Nicolás Cichevski, Senior Manager de CPA Ferrere e Isabella Antonaccio, Directora de Inversiones del Ministerio de Economía y Finanzas. Fue moderado por la periodista Ana Matyszczyk quien le dio una impronta reflexiva y desafiante.
A lo largo del intercambio se enfatizaron algunas ideas transversales: el sector empresarial es un socio estratégico en el proceso de transformación. La coordinación público-privada, y la confianza entre los sectores son aspectos clave, así como la necesidad de avanzar hacia entornos de negocios más eficientes, mediante reformas microeconómicas que impacten directamente en la productividad
En la misma línea se plantearon algunas dificultades como el costo político de algunas decisiones necesarias, la escasez de información sistematizada y los desafíos laborales se plantean como obstáculos del crecimiento. Al comienzo uno de los diagnósticos compartidos fue que actualmente la tasa de crecimiento de Uruguay es baja, si bien el país mantiene estabilidad macroeconómica e inflación controlada “debería apuntar a una tasa de inversión del 20–22% del PBI que se considera necesaria para impulsar un crecimiento más robusto”, apuntó Ramiro Correa, representante del CED. A esto se suma un estancamiento asociado a problemas de productividad, que limita la capacidad de expansión sostenida.
Sin embargo, la estabilidad institucional y macroeconómica fue señalada como uno de los principales activos del país. Además, Uruguay conserva fortalezas que le permiten proyectarse como un destino confiable para la inversión.

En materia de inserción internacional se destacaron dos noticias alentadoras: la adhesión al CPTPP y los avances en el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea. La mayor “integración comercial” fue planteada por Nicolás Cichevski como una puerta clave para ampliar mercados y generar nuevas oportunidades, algo que, a mediano plazo, plantea la necesidad de prepararse para “ser productivos e insertarse en otros mercados y estar al nivel de la competencia que se plantea a nivel global”.
El intercambio también puso el foco en qué reformas necesitaría Uruguay para aumentar su crecimiento potencial. Isabella Antonaccio, Directora de Inversiones del MEF (Ministerio de Economía y Finanzas), hizo referencia a las mejoras en el acceso a energía verde, firme y accesible para las empresas; reducción de costos logísticos; simplificación de trámites y disminución de la burocracia estatal; así como la revisión de la estructura arancelaria.
Asimismo señaló que “un gran cambio cultural necesario, no solo desde el sector empresarial, sino de todos los actores de la sociedad, es poner el bienestar general por sobre el interés particular”, afirmó Antonaccio durante el encuentro. Una idea que dialoga directamente con lo que impulsamos desde ACDE: la convicción de que el desarrollo sostenible solo es posible cuando las decisiones económicas, empresariales y políticas se orientan al bien común.

El mercado laboral ocupó un lugar central en la conversación. Ana Laura Fernández, asesora de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, indicó que, si bien Uruguay se encuentra en niveles históricamente altos de empleo, existen desafíos vinculados a la productividad, el ausentismo, la inserción de las mipymes en la negociación colectiva y el empleo juvenil. También se destacó la inclusión, en términos de género, discapacidad, inmigración y reinserción laboral, como una agenda que no solo tiene impacto social, sino también económico.
Otro punto destacado del intercambio, subrayado por Antonaccio, fue la necesidad de impulsar la innovación. La inversión en ciencia y tecnología sigue siendo baja, lo que constituye una debilidad estructural. Sectores como los servicios, el software y la asesoría profesional aparecen como áreas donde el país está bien posicionado y podría crecer con mayor dinamismo, junto con el desafío de agregar valor a sus recursos naturales.
Con la mirada puesta en 2026 como un año de oportunidades, el mensaje fue contundente: Uruguay cuenta con estabilidad y bases sólidas, pero necesita decisiones estratégicas y acuerdos amplios para convertir esas fortalezas en crecimiento sostenido.
En el cierre del encuentro, Elisa Facio, presidenta de ACDE, agradeció a los economistas por la claridad de sus aportes, que enriquecieron el análisis y abrieron nuevas perspectivas para pensar el desarrollo del país. Asimismo, destacó especialmente las palabras de Isabella Antonaccio, subrayando cómo su llamado a priorizar el interés general dialoga plenamente con el propósito de ACDE: promover una dirigencia empresarial comprometida con el bien común y que trascienda el beneficio individual.