Nueve historias, un mismo compromiso: construir un futuro diferente

Liberados, familias, voluntarios, coordinadores y referentes del Programa Liberados y de ACDE se reunieron para celebrar un hito que va mucho más allá de una entrega de certificados: el cierre de la etapa de acompañamiento para nueve personas que, durante un año, sostuvieron el compromiso de construir un futuro diferente.
La ceremonia estuvo atravesada por la emoción, el agradecimiento y el reconocimiento a un proceso que no siempre es visible. Detrás de cada diploma hay horas de conversación, momentos de incertidumbre, obstáculos superados, búsquedas laborales, reconstrucción de vínculos, nuevas oportunidades y, sobre todo, la decisión cotidiana de seguir adelante aun cuando el camino se vuelve difícil.
“Este logro les pertenece. Es el fruto de su esfuerzo, de las decisiones tomadas día a día y de la voluntad de aprovechar las oportunidades que se les presentaron”, expresó Elisa Facio, presidenta de ACDE, durante la actividad. “Son ustedes quienes demuestran que el cambio es posible y que siempre existe la posibilidad de escribir un nuevo capítulo en la propia vida”.
El Programa Liberados, impulsado por ACDE, busca acompañar a personas que recuperan su libertad a través de una red de voluntarios que ofrecen escucha, orientación y apoyo en el proceso de reinserción social y laboral. Pero quienes participan coinciden en que el vínculo construido termina transformando a todos los involucrados.
Liliana Santos, coordinadora de voluntarios del Programa Liberados, destacó el rol de quienes acompañan “poniendo ese granito de arena en ese diálogo de la humildad” y agradeció a los voluntarios, “verdaderos protagonistas que han dado los pasos para llegar a este día de alegría y celebración”.
Durante el encuentro, varios voluntarios compartieron sus experiencias y reflexiones sobre el camino recorrido junto a las personas acompañadas. Surgieron palabras como confianza, paciencia, perseverancia y esperanza. También la certeza de que cada proceso es único y que acompañar no significa marcar un rumbo, sino caminar al lado de otro respetando sus tiempos y decisiones.
Uno de los momentos más significativos fue el testimonio de Fernando, una de las personas que recibió su diploma, quien compartió el impacto que tuvo el acompañamiento recibido. Tras haber atravesado años de privación de libertad y situación de calle, destacó la importancia de encontrar personas que siguieran creyendo en él incluso cuando él mismo había dejado de hacerlo.
“Sí se puede salir adelante. Sí se puede cambiar. Sí hay un cumplir tus anhelos, plantearte metas y cumplirlas. Hay una nueva vida, hay un mañana, hay un futuro” expresó emocionado ante los presentes.
A lo largo de la ceremonia se reiteró una idea central: la graduación no representa un final. El certificado marca el cierre de una etapa formal del acompañamiento, pero los vínculos construidos permanecen. Como señalaron coordinadores y voluntarios, el camino continúa y los desafíos seguirán apareciendo. Lo importante es saber que nadie tiene por qué recorrerlos solo.
Este tipo de instancias reflejan el sentido más profundo de la misión de ACDE. Creer en la dignidad de cada persona, generar oportunidades y tender puentes concretos hacia la inclusión son parte del compromiso de construir una sociedad más humana y empresas orientadas al bien común.
La celebración concluyó con una fuerte convicción compartida por todos los presentes: cada una de estas nueve historias demuestra que el cambio es posible cuando existe voluntad, acompañamiento y una comunidad dispuesta a sostener procesos que transforman vidas.