En la incorporación de la IA en las empresas “la barrera no es tecnológica, es cultural”

Victor Valle sobre liderazgo, estrategia y el rol de las empresas en la era de la Inteligencia Artificial

En un contexto donde la inteligencia artificial avanza a gran velocidad, muchas empresas aún se preguntan por dónde empezar. ¿Es un tema técnico? ¿Una inversión en sistemas? ¿O algo más profundo?

Para Víctor Valle la respuesta es clara: el verdadero desafío no está en la tecnología, sino en la cultura organizacional.

En esta conversación, el ex CEO de Google Argentina y actual impulsor de iniciativas de IA comparte claves para líderes y empresarios, especialmente del mundo pyme, sobre cómo abordar este cambio sin perder de vista lo esencial: poner las herramientas al servicio de las empresas y para “elevar” a las personas.

El título de tu conferencia habla de “Humanidad aumentada” ¿Cómo se relacionan los términos “humanidad” con IA?

No creo que sean opuestos. Creo que históricamente la tecnología ha sido parte del progreso de la humanidad, aunque muchas veces la pusimos en un lugar incorrecto: como un fin en sí mismo y no como un medio.

La IA nos propone una posibilidad de volver a pensar quiénes somos y qué cosas de lo que hacemos es propiamente humano. También nos requiere imperativamente poner a la tecnología en su lugar para que esté a nuestro servicio y no al servicio de la tecnología en sí misma. Que no se innove por innovar, sino que sea con un propósito y que esté la persona en el centro. 

Tienen que estar las dos cosas juntas, sino corremos el riesgo de ir apagando lo más humano que tenemos.

La IA no es un tema de sistemas

—Muchos dirigentes de empresa todavía ven la inteligencia artificial como algo técnico o para las grandes empresas. ¿Por dónde deberían empezar?

Lo primero es entender que no es una moda, llegó para quedarse. Pero, sobre todo, que no es un tema tecnológico. El principal desafío es cultural. La IA no es algo que se pueda delegar en el área de sistemas. Es una responsabilidad del CEO o del dueño porque es transversal: impacta en todas las áreas de la empresa. 

Como humanidad vamos a enfrentar una nueva forma de hacer las cosas. Por eso, para un empresario es clave tener presente que, si bien la rentabilidad es un incentivo legítimo y necesario para ordenar los recursos, el fin último de la empresa debe ser el bien común, poniendo siempre a la persona en el centro.

Aumentar a las personas

—¿Cuál es el primer paso concreto para una empresa que quiere avanzar?

—Pensar primero en la IA de la oportunidad, cómo generar nuevas oportunidades, cómo aumentar el negocio y cómo aumentar a las personas. Después viene la eficiencia, que también es importante.  

Las pymes tienen una ventaja por sobre las grandes corporaciones, son más ágiles y menos burocráticas. Es cuestión de cambiar el marco mental con el cual miramos las IA, porque el costo no es una barrera de entrada, para una PYME es casi similar al de una gran empresa.

Y hay que ponerle gobernanza. Mientras la empresa decide qué hacer con la IA muchas veces los colaboradores ya la están usando, en versiones gratuitas, eso genera riesgos. Con la IA estamos dando poder a las personas y hay que anticiparse. 

A su vez, es clave que haya siempre un humano controlando el proceso. No se le delega todo a la tecnología.

 

La cultura empresarial es la clave

—Otra clave: tener una cultura de experimentación, una cultura abierta al error (inteligente) como parte del aprendizaje, es esencial para este nuevo mundo. Eso implica estar dispuesto a probar, a iterar y a equivocarse.

Las empresas que hoy son “grandes” y parece que jugaran fuera de tu liga, hace 20 años sí jugaba en tu liga, ¿cómo hicieron?

Trabajar en las “skills” (habilidades y competencias) de las personas. Como empresarios somos responsables de proveer a las personas las herramientas para que puedan ser personas aumentadas y que si parte de su rol se ve afectado por la IA, que sepan cómo ir a más. 

 

¿Cuáles son para vos esas habilidades más importantes para un dirigente de empresa hoy en día?

Como base lo principal es un “skill organizacional” tiene que ser una cultura colaborativa y abierta al aprendizaje. En cuanto a las personas, el pensamiento crítico, no ser complacientes e iterar con la IA para llevarlo al siguiente nivel e identificar lo verdadero y lo falso.

La creatividad es fundamental. Educar personas creativas es importante. 

La curiosidad, otro aspecto importante. La inteligencia artificial tiene el riesgo de que nos conformemos con lo que nos da, porque muchas veces ya es suficientemente bueno y dejamos de ir por más. Por eso, la curiosidad es clave: es lo que nos permite agregar ese diferencial. Porque, en definitiva, la IA no ve, no siente, no intuye ni abstrae como lo hacen los seres humanos.

¿Cómo se gestiona la convivencia entre distintos niveles de afinidad con la tecnología dentro de una organización? ¿Tiene que ver con la edad?

Tiene más que ver con la actitud. A veces esa actitud está correlacionada con la edad, pero no necesariamente. Ahí el rol del empresario es clave: no puede desentenderse del proceso de actualización de su equipo. Tiene que generar el contexto, proponer el campo de juego para que eso suceda.

Pero también hay una responsabilidad individual. Cada persona tiene que dar ese paso, “despertarse” y salir de cierta zona de complacencia.  

En muchos rubros se ve que se pueden reemplazar tareas propias del “junior” Pero si querés tener seniors en el futuro, necesitás juniors hoy. No podés cortar ese proceso de formación por lo que los empresarios van a tener que generar las necesarias instancias para la formación del talento joven.

El impacto en el trabajo: cambiar para seguir creciendo

—Uno de los temas que más preocupa es el impacto de la IA en el empleo. ¿Cómo lo ves?

—La tecnología siempre reemplazó ciertas tareas, pero también generó nuevas. Y va a suceder lo mismo, habrá roles y tareas que cambien.

Lo que me “preocupa” hoy es la velocidad de ese cambio. Y ahí aparece una responsabilidad importante del empresario. No se trata solo de incorporar tecnología, sino de ayudar a que las personas crezcan con ella.

 

Yendo a la dimensión ética y filosófica, ¿qué actitud debería tomar un empresario frente a los dilemas que plantea la inteligencia artificial?

Primero, tener claro para qué existe su empresa. Debe estar orientada al bien común, a la producción de bienes y servicios que aporten a la sociedad, y entenderse como una comunidad de vida: hacia adentro, con sus colaboradores, y hacia afuera, en relación con otras organizaciones.

La tecnología tiene que ordenarse en función de ese fin.

Eso implica que el trabajo sea cada vez más digno, que permita mejores salarios y, sobre todo, que las personas crezcan. Que quienes forman parte de la empresa se vayan al final del día siendo un poco mejores que cuando entraron.

Y también es importante no usar la inteligencia artificial como excusa para tomar decisiones como reducir personal sin un criterio más profundo. 

La inteligencia artificial abre preguntas filosóficas más profundas sobre el rol del empresario y del líder. 

¿Cómo se conjugan los datos con los valores? ¿Recordás alguna decisión en la que hayas puesto los valores por sobre los datos?

No todo es dato. Eso implica objetivizar (y la realidad es mucho más que el dato). Los valores van de la mano. Como dirigente tenemos una responsabilidad, nuestra función es un servicio para los demás. 

En estos roles se ve mucho más lo que hacemos que lo que decimos y ahí es donde se ponen en vista los valores. En muchas decisiones de la vida puse en juego los valores porque puse en juego mi ser. En conversaciones difíciles, en momentos de ayudar a personas en su desarrollo, en contribuir a desactivar conflictos, en alguna desvinculación. 

Yo rezo antes de las reuniones difíciles. Eso refleja mis valores como persona cristiana, trato humildemente que Jesús se vea a través de lo que hago. 

¿Qué diría Enrique Shaw en el contexto actual? 

Si bien vivió hace 70 años, (Enrique Shaw) ya entendía todo, creo que él estaría muy entusiasmado con la oportunidad que tiene la humanidad de lograr un progreso importante, gracias a la tecnología, pero siempre y cuando contribuya, a la elevación de la persona, no pierda su sentido de trascendencia, le permita a la empresa producir mejores bienes y mejores servicios, en forma más eficiente. 

Una oportunidad para repensar el liderazgo

Lejos de ser solo un avance tecnológico, “Es una oportunidad para frenar, reflexionar y preguntarnos cuál es nuestro lugar en este nuevo contexto”, resume Valle.

Porque, en definitiva, no se trata solo de incorporar herramientas, sino de liderar mejor en un mundo que cambia.

Conferencia en Uruguay

Participá del encuentro con Valle en Uruguay. “Humanidad Aumentada. Liderazgo y estrategia en la era de la IA”

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